Acciones mínimas a desarrollar tras un desastre natural para la valoración de un inmueble

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Doctorado en desastres naturales AAU EEUU, Doctorado en Gerenciamiento de Seguridad Industrial (safety management) IECA de Estados Unidos, Máster en Psicología de Emergencias, catástrofes y perdidas personales, Máster en Psicología clínica, psicopatología y psicoterapia ambas avaladas por el instituto Europeo de Psicología Dinámica, y el centro de psicología dinámica Psicoespacio en Madrid España, Master en Educación por el CECEL de Xalapa Ver.

Acciones mínimas a desarrollar tras un desastre natural para la valoración de un inmueble previo a la vuelta a la normalidad por parte de personal no experto en tanto llega la ayuda profesional

Resumen de tesis doctoral presentada en Noviembre 2014 AAU

 

Siempre que se habla de desastres naturales, vienen a la mente pérdidas económicas, muertos, damnificados, enfermedades y heridos, una parafernalia y un caos que desquician a una sociedad, a veces en minutos, otras veces en días.

 

Los terremotos, las inundaciones, los tsunamis, deslizamientos de tierra, la deforestación y la contaminación ambiental no son falacias, ya estamos viviendo en México, fenómenos que o bien nunca habían ocurrido, o habían sucedido hace mucho tiempo y que ahora se está repitiendo cada vez más continuo.

 

Cada vez que los fenómenos naturales rebasan los límites de la normalidad, se convierten en desastre. Lamentablemente, el hombre ha contribuido significativamente a la alteración de su entorno al contaminar, habitar zonas de riesgo y explotar de forma irracional los recursos naturales que ocasionan un efecto dominó en nuestro entorno propiciando estos efectos indeseables.

 

Los efectos de un desastre pueden amplificarse debido a una mala planificación de los asentamientos humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de alerta provocados por el hombre se torna un poco difusa.

 

A fin de la capacidad institucional para reducir el riesgo colectivo de desastres, éstos pueden desencadenar otros eventos que reducirán la posibilidad de sobrevivir a éste debido a carencias en la planificación y en las medidas de seguridad. Un ejemplo clásico son los terremotos, que derrumban edificios y casas, dejando atrapadas a personas entre los escombros y rompiendo tuberías de gas que pueden incendiarse y quemar a los heridos bajo las ruinas.

 

La actividad humana en áreas con alta probabilidad de desastres naturales se conoce como de alto riesgo. Zonas de alto riesgo sin instrumentación ni medidas apropiadas para responder al desastre natural o reducir sus efectos negativos se conocen como de zonas de alta vulnerabilidad.

 

Los desastres no son naturales, los fenómenos son naturales. Los desastres siempre se presentan por la acción del hombre en su entorno. Por ejemplo: un huracán en la mitad del océano no es un desastre, a menos que pase por allí un navío.

 

Los desastres naturales y los causados por el hombre, son eventos que no se pueden predecir con exactitud en tiempo y espacio, ni medir su intensidad y grado de repercusión, esto nos obliga a desarrollar actividades para la implementación de sistemas de emergencia de diversa índole, sin olvidar que estas deben ser tanto preventivas como de auxilio y reconstrucción y en las que deberán intervenir los sectores público, social y privado.

El dictamen estructural indica que el grado de seguridad que ha sido comprometido y en qué nivel. Debemos observar y buscar si se presentaron fisuras, asentamientos en la edificación, si se evidenció alteración en su estructura o si no se presentaron daños. Pasado un evento adverso, en la restauración de las instalaciones de salud afectadas, muchas veces los daños estructurales son ocultos.

 

Dependiendo del efecto de estos eventos que se presentaron en la estructura, marcar: B, daños mayores; M, daños moderados; A, daños menores. B se refiere a colapso parcial de la estructura, destrucción de elementos no estructurales, evidencia de asentamiento, presencia de grandes grietas y/o fallas en los elementos de soporte del edificio, con evacuación de la edificación; M se refiere a daños en elementos no estructurales, asentamientos menores, grietas en algunas columnas y/o vigas; A se refiere a pequeñas fisuras, leves y puntuales daños en elementos no estructurales.

 

Dado que generalmente el sistema estructural se encuentra oculto por elementos divisorios, de recubrimiento o elementos no estructurales, -de ser posible- se sugiere examinar escaleras, cocina, lavandería y otras áreas que por estar expuestas permiten observar claramente el sistema estructural Se debe verificar si en la edificación sanitaria se observan deterioros, tales como pérdida de recubrimiento, grietas o hundimientos de elementos estructurales. Una grieta o fisura puede tener varias causas, algunas graves (diseño, sobrecargas, asentamiento) y otras menos importantes (cambios volumétricos, temperatura, intemperismo).

 

En edificaciones de concreto reforzado, requiere especial cuidado la presencia de grietas en columnas, vigas y en las conexiones viga-columna. Es importante evaluar dónde se ubican las grietas, su ancho y su inclinación, así como la pérdida de recubrimiento y la exposición del acero para determinar el nivel de conservación o seguridad de la edificación.

 

En construcciones de mampostería, dependiendo del sistema de refuerzo, su exposición a la intemperie o la calidad de las piezas, se pueden evidenciar grietas en los muros. Un tipo de grieta es diagonal, y se prolonga únicamente a través de las juntas de mortero; otro tipo se presenta casi recta rompiendo las piezas de mampostería; también hay fisuras de forma horizontal en los extremos del muro. Especial cuidado se debe prestar a los “muros portantes”(que transmiten las cargas hacia el suelo), así como a las columnetas y vigas de confinamiento (en caso de ser confinada) y al entrepiso.

En edificios con estructuras metálicas se requiere una especial observación a las conexiones de los elementos estructurales, ya sean estas soldadas, remachadas o apernadas. Se debe evaluar la presencia de fallas en estas conexiones, así como fisuras en las columnas y vigas cercanas a las conexiones. En edificaciones con estructuras de madera, se necesita prestar especial cuidado a la presencia de fisuras en las columnas y vigas, así como al desplazamiento de las uniones de los elementos estructurales.

 

Entre todos los sistemas constructivos, las construcciones de tierra son las más vulnerables debido a que este material carece de condiciones de sismorresistencia adecuadas. Se debe verificar la presencia de agrietamiento en los muros, ya sea horizontal (en la base del muro o en la parte central), vertical (en la zona central) o diagonal (que posiblemente se prolongan hacia los extremos del muro); así como posible deformación o inclinación apreciable del muro. Las fisuras y grietas en estas edificaciones requieren de un refuerzo integral.

 

El grado de seguridad se puede evaluar como: B, deteriorada por meteorización o exposición al ambiente, con grietas en las zonas de especial cuidado (ver de acuerdo a cada material de construcción) y con evidencia de hundimiento; M, presenta dos de los casos; A, sana, no se observan deterioro, grietas ni hundimientos.

 

Las estructuras metálicas pueden tener un buen comportamiento frente a sismos, pero pueden resultar vulnerables ante huracanes así como ante incendios prolongados. La oxidación es un problema que puede llevar al acero a perder su resistencia, habiéndose determinado incluso que la oxidación de sus bases, así como la debilidad de sus conexiones son las principales causas de falla de este tipo de estructura.

 

Las edificaciones con estructuras de madera son generalmente resistentes ante sismos, sin embargo, son altamente vulnerables al fuego, inundaciones, deslizamientos y viento. El contacto con la humedad afecta directamente las propiedades del material, además que provoca su destrucción y puede facilitar la creación de focos infecciosos. Por ello, es importante destacar la necesidad de brindar un tratamiento adecuado a la madera para prolongar su vida útil.

 

Dependiendo del material de la edificación, el grado de seguridad se puede evaluar como: B, oxidada con escamas o grietas mayores de 3 mm, pérdida de sección, agrietamiento diagonal en muros, deformaciones perceptibles en elementos de acero/madera o de hormigón o falta de elementos en conexiones,; M, grietas entre 1 y 3 mm u óxido en forma de polvo, grietas diagonales incipientes en muro o falta de algunos elementos en conexiones de estructuras en acero y madera; A, grietas menores a 1 mm y no hay óxido en el concreto, grietas mínimas en los muros, deformaciones imperceptibles en elementos de acero y madera.

 

Se requiere evaluar si los elementos no estructurales están completamente unidos a la estructura, si, por ejemplo hay ventanas que ocasionan columnas cortas,si las tuberías tienen uniones flexibles y si se respetan las juntas de dilatación.

 

Se debe identificar si existen pesos que de forma puntual descansan sobre un elemento estructural no diseñado para este fin, por ejemplo, equipos médicos pesados o tanques de almacenamiento de agua Por otro lado, un muro divisorio no estructural puede caer por un mal anclaje ante un sismo sobre una viga de la escalera y llegar a obstruirla y, en el peor de los casos, destruirla.

 

El grado de seguridad se puede evaluar como: B, se presentan dos o más de estos casos o similares; M, se presenta sólo uno de estos casos o similares; A, no se presenta ninguno de estos casos ni similares.

 

Los edificios están juntos o muy próximos?

La proximidad de los edificios sanitarios puede acarrear diversos problemas, dependiendo del fenómeno natural que los pueda afectar.

 

¿Cómo se encuentran las conexiones del edificio? Los establecimientos de salud (al margen del sistema y material empleado en su construcción) deben contemplar normas de sismorresistencia con criterios de diseño orientados a evitar que el edificio colapse y asegurar su funcionamiento luego de un evento adverso.

 

  • El uso de un número limitado de columnas en grandes ambientes abiertos (pocas columnas y luces grandes), como consecuencia estos elementos se convierten en extremadamente críticos. Por ejemplo, en zonas de recepción, áreas de tratamiento o diagnóstico, cafeterías, etc.
  • La ubicación de aberturas (puertas, ventanas, etc.) en el interior y exterior de los muros de cortante provocando que grandes fuerzas se concentren en ciertos elementos débiles.
  • La discontinuidad de la uniformidad del sistema estructural a lo largo y ancho de grandes áreas.

 

En las edificaciones de concreto armado, los elementos estructurales son de concreto estructural u hormigón con refuerzo en acero. En este tipo de estructuras, se debe verificar la presencia de fisuras en las uniones viga-columna (nudos) así como la pérdida de recubrimiento en estas zonas.

 

Es así que, entre los elementos estructurales, las conexiones o uniones son, por lo general, los puntos más críticos del diseño ante cargas laterales, especialmente las provocadas por los sismos. Por lo tanto, el evaluador debe tratar de verificar en el inmueble –mediante la observación in situ y la revisión de los planos estructurales- las características de las conexiones estructurales, para poder establecer un criterio más preciso sobre las mismas, principalmente en zonas sísmicas.

 

En las edificaciones de concreto armado, los elementos estructurales son de concreto estructural u hormigón con refuerzo en acero. En este tipo de estructuras, se debe verificar la presencia de fisuras en las uniones viga-columna (nudos) así como la pérdida de recubrimiento en estas zonas.

 

En las edificaciones de mampostería, los elementos estructurales verticales son muros construidos con bloques o ladrillos de arcilla o concreto unidos con mortero.

 

En este tipo de estructuras la vulnerabilidad de sus uniones va a depender de las conexiones entre los elementos de confinamiento. En edificios con estructuras metálicas y de madera, el evaluador debe revisar con más cuidado las uniones, pues éstas serían mucho más numerosas y, además, ya no serían monolíticas y dependerían en su mayoría de soldaduras, remaches, pernos o elementos de unión, debiéndose revisar que no tengan fisura ni estén agrietadas. En zonas expuestas a huracanes, los techos con estructuras metálicas y de madera son especialmente vulnerables, por lo que se debe verificar los medios de sujeción de la estructura del techo a los elementos estructurales de la edificación.

 

Las construcciones de tierra generalmente presentan débiles intersecciones de pared, conexiones deficientes entre el entrepiso y los muros portantes, sus componentes son muy pesados y no tienen reforzamiento en las paredes. Todo esto puede ser agravado en ocasiones por mala calidad de los materiales, las aberturas de puertas y ventanas demasiado grandes y mal distribuidas, además de tener bases deficientes. A fin de proteger la vida del usuario, este tipo de edificaciones debe ser –en lo posible- reemplazada, caso contrario, reforzada.

 

El grado de seguridad se puede evaluar de acuerdo al estado de sus conexiones: B, conexiones en mal estado; M, conexiones en estado regular; A, conexiones en buen estado.

 

¿Cómo se encuentra la seguridad de los cimientos?

Los cimientos son los elementos estructurales más difíciles de diagnosticar pero a su vez, son los que permiten trasladar el peso del edificio –y su contenido- hacia el suelo. Por lo general, no son accesibles ni visibles y en muchas ocasiones no se cuenta con los planos correspondientes, que resultan fundamentales para tener criterios más precisos de la situación de la base de la edificación, el tipo de solución de los cimientos (superficiales, profundos, aislados o combinados, entre otros) o si están unidos o aislados entre sí.

 

Entre los aspectos que el evaluador puede observar, destacan:

 

  • El nivel del manto freático y el tipo de suelo sobre el que se encuentra ubicada la edificación, que pueden brindar una idea de cuán vulnerable puede ser el establecimiento a inundaciones y asentamientos diferenciales (hundimientos de los cimientos).

 

  • El fenómeno de la licuefacción –que causa daños muy graves en obras de ingeniería e infraestructura- puede estar presente si la obra está asentada sobre suelos no cohesivos saturados. Cuando este fenómeno se presenta, el suelo pierde su capacidad de soporte y las edificaciones de la zona pueden presentar asentamientos, grietas o hundimientos.

 

Evidencias de hundimiento general con relación a la superficie del suelo.

  • Presencia de fisuras en los pisos.
  • Asentamiento diferencial -por comportamiento no homogéneo de los suelos o de la cimentación sobre la cual se apoya el edificio-, se evidencia con inclinación de la edificación (deformación vertical), o con grietas que presentan desniveles del piso.
  • Pérdida de apoyo en la cimentación.

 

En zonas expuestas a inundaciones y deslizamientos se debe prestar especial cuidado a proteger los cimientos de posibles socavaciones que ponen en riesgo la estabilidad del edificio. En edificaciones construidas en altura, la unión de la estructura con sus apoyos generalmente es vulnerable ante sismos.

 

En construcciones de tierra es frecuente verificar cimentaciones deficientes, superficiales y sobre terreno poco compacto. A fin de proteger los muros de la humedad del suelo y de las lluvias, es preferible construirlos sobre cimientos altos e impermeabilizarlos.

 

Esta última observación también aplica a edificaciones con estructuras de madera y/o metálicas, cuya cimentación debe ser alta e impermeabilizada para evitar la oxidación del acero, así como el deterioro de la madera por la humedad.

 

Evalúe el estado de la cimentación. Si se dispone de planos, verifique el material empleado y la profundidad e identifique evidencias de hundimiento, fisuras en los pisos y posible asentamiento. Si no se cuenta con ellos, asuma un nivel bajo de seguridad.

 

El grado de seguridad se puede evaluar como: B, si es de piedra o no se sabe; M, si es de concreto, tiene una profundidad menor a 0.60 m y hay evidencia de afectación; A, si es de concreto, tiene una profundidad mayor a 0.60 m y no hay evidencias de afectación.

 

  1. ¿Existen irregularidades en planta?

La irregularidad de una edificación sanitaria puede estar expresada en términos de su forma, configuración y la excentricidad de torsión.

 

Evidencia de inseguridad en los elementos de soporte del edificio.

  • Evidencias de hundimiento general con relación a la superficie del suelo.
  • Presencia de fisuras en los pisos.
  • Asentamiento diferencial -por comportamiento no homogéneo de los suelos o de la cimentación sobre la cual se apoya el edificio-, se evidencia con inclinación de la edificación (deformación vertical), o con grietas que presentan desniveles del piso.
  • Pérdida de apoyo en la cimentación.

 

Durante sus recorridos por el exterior y el interior del establecimiento, el evaluador debe prestar especial cuidado a:

 

Verificar la forma regular de la edificación (cuadrada, rectangular), que la estructura sea uniforme (p.e. se respeten juntas sísmicas, no haya patios al interior del edificio, las columnas y elementos portantes conserven ejes, etc.) y la presencia de elementos que pueden causar torsión (p.e. tanques de agua ubicados a un extremo, sobre la cubierta).

 

El grado de seguridad se puede evaluar como: B, se presentan las tres o por lo menos dos de las opciones (formas no regulares, estructura no uniforme en la planta o presencia de elementos que pueden causar torsión); M, se presenta una de las opciones; A, no se presenta ninguna de las opciones.

 

¿Se presentan irregularidades en elevación?

En la elevación, al igual que en la planta, la irregularidad de una edificación sanitaria puede estar expresada en términos de su forma, configuración y la excentricidad de torsión.

 

El evaluador debe observar:

  • Discontinuidad en las construcciones, con cambios abruptos en su forma.
  • La variación del tipo de material de los elementos estructurales en altura puede afectar su resistencia (columnas del primer nivel en concreto y las del segundo nivel en madera o metal).

 

Uso de juntas sísmicas para edificaciones con configuración de planta compleja.

  • Observar si se presentan anomalías de este tipo en relación con la vista en planta de la instalación. Por ejemplo, las ampliaciones contiguas, sin dejar juntas sísmicas, alteran la forma original con la que fue concebido el edificio.

 

  • Identificar in situ si existen juntas sísmicas o de temperatura, que dividan la estructura en partes regulares o, si no las hay, y prevalecen configuraciones irregulares como formas en L, T, C, cruz u otras más complejas.
  • Observar la presencia de masas concentradas. Por ejemplo, la ubicación de un tanque de agua sobre un extremo de la cubierta puede originar excentricidad de torsión.

 

Diferencias en altura entre los pisos (piso blando), situación que se da con mayor frecuencia en el lobby y las plantas bajas de los establecimientos.

 

  • Grandes diferencias en la masa de los pisos: masas concentradas en los niveles superiores de la edificación sanitaria, debido a la presencia de motores y tanques de agua entre otras cosas.

 

  • Buscar la presencia o ausencia de columnas cortas. Un muro de relleno puede transformar una columna diseñada para trabajar en toda su altura en una columna corta.

 

  • Si los elementos (columnas y muros) están simétricamente distribuidos en altura, hacia los bordes, brindando rigidez rotacional.

 

El evaluador debe identificar la presencia de discontinuidad (p.e. diferentes materiales de construcción empleados en los diferentes niveles, que el segundo piso sobresale del primero, etc.); masas concentradas (p.e. tanques de agua ubicados sobre el techo); pisos blandos (p.e. pisos de diferente altura y a sea por lobby, parqueo, sala de espera) o columnas cortas.

 

El grado de seguridad se puede evaluar como: B, se presentan las tres o, por lo menos, dos de las opciones (el edificio presenta discontinuidad, masas concentradas, pisos blandos y columnas cortas); M, se presenta aunque sea una de las alternativas; A, no se presenta ninguna de las opciones.

 

¿La edificación contempla la adecuación de la estructura a otros fenómenos naturales?

 

Frente a las amenazas que se presentan en la zona donde se ubica el establecimiento de salud, se requiere valorar si la instalación sanitaria -en su conjunto- tiene las condiciones de seguridad necesarias para seguir prestando servicios de salud; para lo cual se deben tomar como referencia los resultados del análisis del componente de ubicación geográfica.

 

Se requiere saber si el establecimiento de salud está adecuadamente diseñado -desde el punto de vista estructural- para soportar los fenómenos a los que puede verse sometido, o

 

  • Diferencias en altura entre los pisos (piso blando), situación que se da con mayor frecuencia en el lobby y las plantas bajas de los establecimientos.

 

  • Grandes diferencias en la masa de los pisos: masas concentradas en los niveles superiores de la edificación sanitaria, debido a la presencia de motores y tanques de agua entre otras cosas.
  • Buscar la presencia o ausencia de columnas cortas. Un muro de relleno puede transformar una columna diseñada para trabajar en toda su altura en una columna corta.
  • Si los elementos (columnas y muros) están simétricamente distribuidos en altura, hacia los bordes, brindando rigidez rotacional.

 

Aspectos estructurales

Diferentes formas de discontinuidad en altura.

Diferentes formas de piso blando en una edificación

si se han implementado las medidas preventivas o correctivas necesarias para mejorar su grado de seguridad.

 

Propuesta y conclusiones

La evaluación inicial de daños es una acción que se deberá realizar durante las primeras 8 horas después de ocurrida una emergencia o un desastre; es decir, la persona de la localidad que tenga la responsabilidad de evaluar los daños, deberá organizarse para identificar y registrar, en la ficha adjunta, la gravedad y el tipo de daños ocasionado por la emergencia o el desastre.

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